Un lóbulo de la oreja atractivo gracias a la lobuloplastia.

Cómo arreglar el lóbulo de la oreja si está dañado.

El lóbulo de la oreja

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Seguramente nunca le hemos dedicado especial atención al lóbulo de la oreja; esa zona final esponjosa, y carnosa después de la concha auricular; donde mujeres y hombres, se suelen perforar para lucir abalorios de diversa índole, como pendientes o dilataciones.

Desde muy bebés, a los seres humanos, sobre todo a las mujeres; ya se les perfora el lóbulo de la oreja, y se les colocan pendientes. Este acto tan habitual en nuestra cultura, y muchas otras; puede traer consecuencias nefastas, y darnos un aspecto envejecido.

Igual que ocurre en otras zonas del cuerpo; la piel del lóbulo va perdiendo consistencia, se va adelgazando, y las fibras de colágeno y elastina van disminuyendo de cantidad, y sobre todo se van elongando. De modo que tras los años, el lóbulo de la oreja, va adquiriendo un aspecto totalmente distinto al que estábamos acostumbrados a ver.

¿Cómo afectan los pendientes al lóbulo de la oreja?

Si a todo esto le sobreañadimos el uso continuo de pendientes largos y/o muy pesados; lo único que estamos haciendo es que el lóbulo pierda su turgencia de una forma mucho más acusada y rápida, y que el agujero cada vez se vaya rasgando más y más.

En ocasiones, el lóbulo de la oreja puede rasgarse por completo; si llegamos a este punto, no podremos usar ningún tipo de pendientes, ya que el agujero estará completamente abierto.

Las dilataciones en el lóbulo de la oreja.

El uso de dilataciones, que actualmente está en auge; también hace que se deforme por completo el agujero y el propio lóbulo. La finalidad de esta ornamenta no es otra que ir dilatando cada vez más el lóbulo de la oreja; de modo que una vez se decide no seguir usándolas, el agujero, y el propio lóbulo, queda con un gran agujero interior y casi sin tejido conectivo.

Cada vez son más los pacientes que acuden a nuestra consulta con este tipo de problemas. Algunos necesitan nuestra ayuda por haber usado dilataciones; y otros por el uso reiterado de pendientes de gran calibre.

Pequeños accidentes con el lóbulo de la oreja

También existen casos en los que se ha producido un accidente. Un pendiente traccionado con violencia, puede rasgar por completo el lóbulo de la oreja.

Este último episodio, es más habitual en mujeres que cogen en brazos a sus hijos o familiares de muy corta edad. Los bebés se sienten atraídos por el brillo de los pendientes, tiran de ellos sin querer, y esta tracción en un lóbulo ya debilitado, acaba rasgándolo.

Sea como fuere el causante del estrago, la suerte es que disponemos de técnicas para lograr que ese lóbulo recupere su firmeza y consistencia anterior, y poder volver a lucir pendientes de nuevo.

Cómo corregir el lóbulo de la oreja.

La técnica, o tratamiento de medicina estética que empleamos no es otra que una lobuloplastia; una técnica de cirugía estética menor; donde lo que vamos a hacer es corregir el lóbulo rasgado y en los casos donde esté totalmente desestructurado, como es el caso del abuso de las dilataciones, procederemos a retirar los excedentes de piel.

La lobuloplastia, o cirugía del lóbulo, se lleva a cabo en consulta de forma totalmente ambulatoria. Es una cirugía menor, con una duración media de unos 20 minutos, incluyendo ambos lóbulos.

¿Qué consigue la lobuloplastia en el lóbulo de la oreja?

Se procederá a anestesiar la zona que se va a trabajar; de modo que tan sólo estará dormido el lóbulo de la oreja, a continuación se refrescarán los bordes del lóbulo rasgado, si es necesario se extraerá el exceso de piel, y una vez hecho esto se procederá a cerrar el lóbulo con unos puntos de sutura y finalmente unas tiritas de papel.

Tras una semana el paciente deberá a volver a consulta para retirar los puntos que se han hecho; y al cabo de un mes desde la intervención podrá volver a hacerse de nuevo, si lo desea, un agujero para poder lucir pendientes.

Eso sí, nuestra recomendación siempre será lucir pendientes de pequeño tamaño; y a poder ser a presión para evitar un nuevo desgarro.

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